Inauguramos una nueva sección de opinión, con la nota de nuestro profesor Rodrigo Arjona:

¿Porque en la Argentina no se hace cine de género?
El cine argentino crece y crece, a veces más rápido, a veces con más lentitud. Y cada año nos encontramos con que la oferta de películas es mayor. Y aparentemente más variada. Pero ahí está mi duda, ¿es realmente variada la oferta del cine nacional? Si se me permite la opinión, yo creo que no. Creo que siempre vemos más o menos las mismas historias costumbristas, que navegan entre el drama y la comedia, y que tienen un dejo artesanal, que tiene dos lecturas, una buena y otra mala. La buena es que lo artesanal siempre tiene es olorcito a hecho en casa que nos conforta el espíritu. Y la mala es que lo artesanal no siempre es sinónimo de buena calidad. Además se juega mucho con el llamado (mal o bien, eso lo dejo para los críticos) cine de autor, y eso no creo que sea la más sabia elección.
Lo que me lleva al problema de la inexistencia de los géneros cinematográficos en la Argentina. Quizás el tema de la división de los géneros en el cine (y en otras artes) sea un tema urticante que se presta para discusiones eternas y en las cuales nadie se pone de acuerdo. Pero lo cierto es que, sobre todo en EEUU, los géneros, más allá de los problemas de definición que aquejan a los teóricos, existen y se filman películas que pueden fácilmente ser encasilladas (que palabra antipática), en alguno de ellos.
Que nuestra cultura desdeña lo norteamericano, no es nuevo, y que además de menospreciar todo (o casi todo) lo que venga del “gran país del norte”, que miramos casi babeándonos a Europa y su cultura, aun hoy en pleno siglo XXI, tampoco es novedad. En Europa, en los centros cinematográficos importantes de Europa (léase Francia, Inglaterra, España, Alemania, la lista es arbitraria), el tema de los géneros está por decirlo de alguna manera, mal mirado, como mínimo. Entonces, una primerísima conclusión es que 2 + 2 = 4, si en Europa no les gustan los géneros, por ende, a nosotros no nos van a gustar. Ojo, no estoy Glorificando ni Banalizando ninguna de las dos cinematografías, trato de no irme a esos extremos. En EEUU hay películas excelentes, buenas, regulares y malas. Y así también sucede en Europa. Nadie es el centro del mundo en cuanto a cinematografía. En general va en gustos.
Por otro lado, la división en géneros implica dos cosas, una manera de ser (y de ver el arte) bastante fordista, que dista de nuestra idiosincrasia, y nos acerca al punto anterior del razonamiento. Y por otro lado, implica una cantidad de producciones que de alguna manera “justifique” su separación en géneros. Y aquí en la Argentina, no creo que los números nos den para eso. Aunque el asunto de los números también sería un tema a discutir. En este bendito país lleno de intelectuales y opinadores, todo es un tema para discutir.
Con respecto a todo lo anterior, mi pregunta obligada es: ¿nos gusta el cine de género?, como espectadores, ¿consumimos cine de género? (de cualquier género, no quiero ponerme muy específico), los cineastas de este país (los jóvenes y los viejos) ¿no miran cine de género?
Sin ánimo de generalizar, mi respuesta, a las tres preguntas es SI. Entonces, ¿Por qué no hacemos cine de género en este país?
Dándole la vuelta una y otra vez, me siento en la necesidad y obligación de afirmar que es por miedo. Miedo de las productoras y miedo de los cineastas. Está claro el miedo de las productoras a “jugarse” por una película de género. Tiene sus raíces en lo económico, creen que una película de género, y aquí puedo ponerme a hilar un poco más fino, sobre todo de algunos géneros considerados “menores” (para el caso, el género terror, que es mi fuerte), no va a ser redituable, no va a ser comercial, o sea: no se la van a vender a nadie.
El caso de los cineastas es quizás más problemático, porque me estaría metiendo en un terreno más personal y quizás buceando en sus mentes y sus corazones. Sólo quiero aclarar que la mía es una apreciación pura y exclusivamente personal.
Mi creencia, es que los cineastas de este país, se aferran al concepto del cine de autor, como un náufrago a una tabla de madera. Y cualquier cosa que los “encasille” (otra vez esa bendita palabra) en un lugar o el otro, es simplemente intolerante para ellos. Es, digamos, un problema clásico en la intelectualidad en general, y en la Argentina en particular, tener la sensación de que hay que saber de todo. O sea, si haces una película de terror, o policial, o de suspenso, o comedia (elijase el género que guste), quiere decir que no podés ser bueno a la hora de encarar otro tipo de películas. Eso no es necesariamente cierto, y aun si lo fuera, no haría más que demostrar que somos seres humanos, somos buenos en una cosa, y no en otras muchas. No hay que tratar de ser bueno en todo, porque eso es una mentira para el común de los mortales, y se da solo en contados casos. Por suerte, si no la vida sería muy aburrida.
Por eso, mi pedido, mi consejo (aunque suene un poco pedante) es, queridos colegas cineastas, guionistas, etc.: hagan las películas que tengan ganas, de terror, de ciencia ficción, de amor, policiales, hagan películas de género, dense el gusto.
Si son buenos, las películas van a salir bien, si son malos, bueno… hay sobrados ejemplos de malas películas. No se desanimen, no intenten entrar en el Olimpo del Cine, pásenla bien y hagan las películas que les gustaría ver… porque seguramente va a haber mucha gente que también tenga ganas de verlas.
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